
San Francisco de Macorís/Jose Valdez , Con profunda tristeza y un sentimiento de nostalgia, observamos cómo una de las tradiciones más queridas y representativas de nuestra niñez como es la celebración de los Santos Reyes, ha ido desvaneciéndose hasta convertirse en un eco de lo que alguna vez fue.
Imágenes tomadas con lagrimas en los ojos del centro de la ciudad nos muestran un panorama desolador: calles vacías, tiendas casi sin clientes y la venta de juguetes reducida a su mínima expresión. Este contraste es especialmente doloroso para quienes recuerdan aquellos años donde las calles estaban llenas de vida, de risas de padres buscando el juguete de la carta dejada por sus hijos o el juguete favorito de sus hijos
En épocas pasadas, los hogares de nuestro país se llenaban de ilusión. Los niños dejaban cartas llenas de sueños, acompañadas de yerba para los camellos, dulces y hasta cigarros para Melchor, Gaspar y Baltasar. Esa noche mágica era un puente entre generaciones, una tradición que unía familias y encendía la chispa de la imaginación en los más pequeños.

Hoy, con lágrimas en los ojos, constatamos que esa chispa se ha apagado. La modernidad, el consumismo desmedido y los cambios en los hábitos sociales han desplazado esta costumbre, dejando en su lugar una melancolía que pesa sobre nuestras calles vacías y nuestros corazones.
No se trata solo de juguetes o rituales; es la pérdida de un símbolo cultural, de un lenguaje que hablaba de amor, fe e ilusión compartida y de buen comportamiento e ilusiones. Como comunidad, nos enfrentamos a la difícil pregunta: ¿cómo rescatar lo que está muriendo? ¿Es posible devolverle a nuestras futuras generaciones el regalo de creer, de esperar y de celebrar una tradición que nos hacía únicos?

Hoy, hacemos un llamado a la reflexión y al compromiso. Que estas imágenes de desolación nos sirvan como recordatorio de que las tradiciones no mueren por sí solas; mueren cuando olvidamos cuidarlas y transmitirlas. Que no sea este el final de los Santos Reyes, sino el inicio de un esfuerzo colectivo para revivir la magia y la esperanza que alguna vez llenaron nuestras calles de ilusiones de sueños de dormi temprano por que si estas despierto los reyes te ven y no te dejan nada.
