
San Francisco de Macorís/Jose Valdez – Con un helicóptero sobrevolando la ciudad y una militarización que haría pensar en el inicio de una invasión extraterrestre, el llamado a huelga en San Francisco de Macorís comenzó este martes con un ambiente más parecido a un simulacro de seguridad que a una protesta.
Desde tempranas horas, la icónica calle Hostos parecía un tablero de ajedrez policial, con cuatro agentes por esquina, listos para cualquier eventualidad… que aún no ha ocurrido. Los temibles Lince patrullan las calles con su inconfundible rugido motorizado, mientras la población observa con curiosidad, preguntándose si la huelga sigue en la fase de calentamiento o si alguien olvidó enviar la invitación a los huelguistas.
Hasta el momento, ni una bomba molotov ha sido avistada en la ciudad, y mucho menos un neumático ha sido encendido en señal de protesta.
En las redes sociales, algunos usuarios bromean diciendo que “parece que los manifestantes también están esperando la señal del helicóptero para salir y decir vamos para abajoo y el inconfundible grito de los tira piedras Tiraleeeeeeee”.
Solo quedan los recuerdos de lo que una vez se llamó huelga, con piedras volando, disparos resonando en las calles y el inconfundible aroma del gas lacrimógeno impregnado en el aire.
Hoy, en cambio, la ciudad amanece con más agentes que manifestantes y con una calma que, para muchos, es más sorprendente que la propia protesta.