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Miercoles 25 de Abril del 2018

La clave para estimular tu mayor zona erógena

Para lograr un mayor desempeño sexual no basta con centrarse en los órganos genitales. Hacer un recorrido exhaustivo por las partes más sensibles de tu pareja funciona fijo pero… ¡el cerebro es la clave! 

 

Estimular las zonas ‘primarias’ asociadas a cada sexo suele funcionar debido a que tienen un elevado número de terminaciones nerviosas, aunque existen  diferencias individuales que hacen que cada persona responda de una forma distinta al contacto.

Según un estudio publicado en la revista internacional de neurociencia Cortex, éste sería el top ten de las zonas erógenas, estableciendo el grado de sensualidad con una puntuación del cero al diez:

Zonas erógenas femeninas: clítoris (9,1), vagina (8,4), labios (7,9), cuello (7,5), pechos (7,3), pezones (7,3), parte interna de los muslos (6,7), nuca (6,2), orejas (5) y, por último, el culo (4,7).

Zonas erógenas masculinas: pene (nueve), labios (7), testículos (6,5), parte interna de los muslos (5,8), cuello (5,6), pezones (4,8), perineo (4,8), nuca (4,5) y orejas (4,3).

La investigación llevada a cabo por neurólogos de las universidades de Gales y Bangor, junto con psicólogos de la Universidad de Johannesburgo, revela otras zonas sensibles para las mujeres como la espalda, la nuca, las caderas, los hombros, el vientre y las muñecas.

Ellos responden mejor a una estimulación más visual. No es que no disfruten con el tacto (¡claro que sí!) pero el placer masculino ‘entra’ por los ojos.

Otro estudio elaborado por Control ha identificado las áreas más sensibles de hombres y mujeres (echa un vistazo al gráfico).

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Por otro lado, hay que recordar que la piel es el órgano más grande, expuesto y erógeno de nuestro cuerpo. Posee una superficie de unos 18000 centímetros cuadrados y comprende alrededor de millón y medio de receptores sensitivos. Así que es el órgano sensorial más extenso, pero no el principal.

De hecho, más allá de la vagina y el clítoris en las mujeres o el pene y los testículos en los hombres, sólo hay un órgano capaz de generar la excitación sexual: el cerebro.

Una investigación publicada por Medical Daily establece el papel fundamental que el cerebro tiene en la actividad sexual.

Por tanto, para poner a cien a tu pareja, deberías concentrarte en excitar su mente. Y para conseguirlo es importante la comunicación, el saber pedir y preguntar, aparte de conocerse a uno mismo.

Vamos, que dar por hecho que tu pareja sabe lo que te gusta y lo que tiene que hacer (sin tener que pedir) es una falacia. Explorar el cuerpo de tu pareja e ir descubriendo poco a poco lo que le gusta por sus gestos y gemidos es muy excitante.

Pero por mucha anatomía que sepas y aunque controles la técnica al dedillo, el factor emocional influye (mucho) a la hora de conectar con tu pareja y aumentar su deseo sexual.

Y para ‘conectar’ necesitas hablar. Las palabras pueden estimular el cerebro más que otras zonas erógenas y otros órganos.

Por cierto, lo cortes no quita lo valiente; en el sexo hay que ser audaz y algo temerario, así que ¿qué tal un poco de ‘Dirty talk’? Podría ser la clave para pasar de ser un amante ‘pasable’ a que te consideren “absolutamente bestial”.

Te lo repito: el cerebro está considerado un órgano sexual incluso más poderoso que los genitales porque es de donde deriva el deseo sexual, es por eso que decir cosas “sucias” a tu pareja resulta tan excitante. Cuando las parejas se hablan “sin tapujos”, se están acariciando los órganos adecuados.

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(Foto: Getty Images)

El deseo sexual se origina en el hipotálamo, que es responsable de la producción de testosterona en los testículos. La amígdala, por otro lado, es un centro de temor del cerebro. Ambas regiones son afectadas fuertemente cuando decimos “obscenidades”.

“Muchas personas disfrutan diciendo ‘cosas picantes’, ya que ello activa todas las regiones del cerebro, mientras que el cuerpo también se está estimulando”, asegura la autora. “El cerebro se activa durante una charla subida de tono, como cuando maldecimos. Así que, en según que momentos, cuanto más sucio mejor”.

No se trata de ser vulgar sino de expresar (mediante frases estimulantes, cargadas de elementos que resultan eróticos) los deseos, lo que quieres hacer o que te hagan. Es importante también el contacto visual o que lo susurres al oído de tu pareja, y no olvides el tono sensual en tu voz.

Ya sabes, si quieres aumentar la intensidad de tus relaciones sexuales e ir un paso más allá, no te limites a los gemidos, ¡deja de cohibirte!