
San Francisco de Macorís/Jose Valdez, El conflicto entre la Ruta E y la Ruta de la Libertad por el transporte hacia el nuevo hospital público ha encendido un debate que va mucho más allá de los choferes y sus sindicatos.
La interrogante es clara: ¿debe el pueblo cargar con un aumento injusto en el costo del transporte para poder acceder a servicios de salud?
El nuevo centro hospitalario está ubicado en la zona de Güiza. La Ruta E ha tenido históricamente su recorrido desde la antigua piscina de Town Pool, pasando por la calle El Carmen hasta llegar a Güiza, donde hoy se encuentra el hospital. Ese ha sido su trayecto tradicional.
Mientras tanto, la Ruta A, conocida como la Ruta de la Libertad, sale desde Vista al Valle y Los Espínolas hasta La Sirena, cruzando por la principal avenida de la ciudad, donde se concentra la mayor parte de la población.
El punto central es este si la Ruta de la Libertad no llega directamente al hospital, más del 70% de la población tendría que pagar cuatro pasajes para poder ir y regresar. Dos conchos de ida y dos de vuelta. En términos económicos, eso representa aproximadamente 90 pesos adicionales para una persona de escasos recursos que necesita asistir a una consulta médica o visitar a un familiar ingresado.
¿Es justo que más de 100 mil ciudadanos tengan que asumir ese costo por la posición de menos de 50 choferes?
Los miembros de la Ruta E, que también son padres de familia y trabajadores, tienen derecho a defender su sustento. Pero deben comprender que este conflicto no se limita a una disputa entre rutas. Aquí está en juego el acceso al principal centro de salud de la ciudad.
El llamado es a la reflexión y a la sensatez. Este no es un enfrentamiento contra otros choferes, es una decisión que impacta directamente a todo un pueblo.
Asimismo, corresponde al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre intervenir oportunamente para evitar que la situación se salga de control.
Es su responsabilidad regular, equilibrar y garantizar que el interés colectivo esté por encima de cualquier interés particular.
Porque el hospital es del pueblo. Y el pueblo no puede convertirse en rehén de un conflicto de rutas.