¿Por qué tanto miedo a marcar la entrada y la salida a todos los maestros del pais ? El debate que la ADP intenta desviar

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Mientras millones de dominicanos registran diariamente sus horarios de trabajo, algunos dirigentes magisteriales presentan como un ataque a sus derechos una medida que es rutina en casi todo el país.

San Francisco de Macorís/Jose Valdez, La reciente controversia generada por la propuesta del diputado Nicolás Hidalgo ha puesto sobre la mesa una discusión que durante años muchos han evitado enfrentar no se trata del derecho a la protesta no se trata tampoco de eliminar conquistas sindicales y mucho menos se trata de perseguir a los maestros.

La verdadera pregunta es mucho más simple: ¿por qué algunos dirigentes de la ADP reaccionan con tanta fuerza ante la posibilidad de que se supervise el cumplimiento de los horarios laborales?

Desde que la iniciativa fue presentada, varios representantes del gremio han intentado convencer a la población de que se trata de un atentado contra los derechos de los docentes.

Sin embargo, una revisión objetiva de la propuesta demuestra que nadie ha planteado prohibir manifestaciones, reclamos o protestas.
Lo que se plantea es algo que millones de trabajadores dominicanos hacen todos los días sin escándalos ni protestas marcan la entrada marcar salida y cumplir un horario y rendir cuentas de sus funciones.


Lo que hacen todos los trabajadores del país

En bancos, supermercados, hospitales, ayuntamientos, ministerios, zonas francas y empresas privadas, los empleados registran su asistencia diariamente. Es una práctica normal en cualquier organización moderna.

Nadie considera que un reloj biométrico viola derechos humanos nadie convoca ruedas de prensa porque una empresa exige registrar la asistenciay nadie acusa de persecución a un departamento de recursos humanos por verificar quién trabajó y quién no.

Entonces surge una interrogante legítima: ¿por qué cuando se habla de aplicar controles similares en el sistema educativo aparece una resistencia tan radical?


Confundiendo a la opinión pública

Resulta preocupante observar cómo algunos dirigentes sindicales intentan presentar esta discusión como una supuesta lucha por derechos fundamentales, cuando el centro del debate es la transparencia en el cumplimiento de la jornada laboral.

Con sus declaraciones terminan confundiendo a la población y desviando la atención del problema principal los millones de padres   no están preguntando por teorías jurídicas los padres en realidad quieren saber por qué sus hijos pierden clases y millones de estudiantes quieren recibir la docencia completa.

Los contribuyentes quieren saber si los recursos públicos se están utilizando correctamente y esas preguntas son completamente válidas y tambien estan en las leyes del pais.


El derecho a protestar no está en discusión

Nadie discute que los maestros tienen derecho a reclamar mejoras salariales, mejores condiciones laborales y mayores recursos para las escuelas.

Ese derecho existe y debe ser respetado.
Pero también existe el derecho de miles de estudiantes a recibir clases pero existe el derecho de los ciudadanos a exigir transparencia de todo empleado público.

También existe el deber de todo servidor público de cumplir con las responsabilidades por las cuales recibe un salario financiado por los contribuyentes.

Pretender convertir cualquier mecanismo de supervisión en un supuesto ataque a la educación es una estrategia que cada vez convence a menos personas.
La educación necesita derechos, pero también responsabilidades
Durante años la sociedad dominicana ha escuchado discursos sobre reivindicaciones, demandas y conquistas laborales sin embargo, cada vez son más los padres que exigen hablar también de responsabilidad, cumplimiento y resultados.

La educación pública representa una de las inversiones más grandes del presupuesto nacional. Precisamente por esa razón debe estar acompañada de mecanismos claros de supervisión y rendición de cuentas porque al final del día la pregunta sigue siendo la misma.

Si millones de trabajadores dominicanos registran entrada y salida sin ningún problema, ¿por qué algunos dirigentes de la ADP consideran inaceptable que los maestros hagan exactamente lo mismo?

La respuesta a esa pregunta probablemente explique mejor esta polémica que todos los discursos pronunciados hasta ahora.


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