
Protestan por techado de cancha, baños en mal estado y filtraciones que afectan la docencia
San Francisco de Macorís/Jose Valdez El Frente Estudiantil de Liberación Amín Abel (FELABEL) volvió a encender la chispa de la protesta en la tarde de este lunes al lanzarse a las calles, denunciando el abandono y la indiferencia de las autoridades frente a las problemáticas que afectan su centro educativo.
Con pancartas en mano y consignas directas, los estudiantes dejaron claro que la paciencia tiene límites. Según explicaron, llevan meses esperando respuestas concretas a demandas que no son nuevas, pero que siguen acumulando promesas sin ejecución.
Un techado aprobado… pero invisible
Uno de los principales reclamos es el techado de la cancha del plantel, obra que aseguran ha sido aprobada en dos ocasiones y que, sin embargo, no ha pasado del papel. Para los estudiantes, esta situación representa un símbolo del incumplimiento oficial.
La cancha, utilizada para actividades deportivas, actos escolares y encuentros estudiantiles, queda prácticamente inutilizable cuando llueve o cuando el sol golpea con fuerza. “No estamos pidiendo lujo, estamos pidiendo condiciones básicas”, expresaron algunos manifestantes durante la jornada.
Baños y filtraciones: el día a día que nadie quiere ver
Otra de las exigencias es el arreglo urgente de los baños, los cuales presentan deterioro y condiciones que los estudiantes consideran indignas. A esto se suma el problema constante de filtraciones en las aulas, que interrumpen las clases y obligan a improvisar en medio de goteras.
Mientras desde oficinas con aire acondicionado se habla de calidad educativa, en las aulas los alumnos lidian con paredes húmedas y pisos mojados. Esa es la realidad que hoy denuncian y que, según afirman, ha sido ignorada durante demasiado tiempo.
“No más silencio”
Voceros del FELABEL reiteraron que esta movilización no es un acto aislado ni una acción improvisada. Aseguran que han agotado canales formales, solicitudes y acercamientos, sin obtener respuestas satisfactorias.
Los estudiantes sostienen que merecen condiciones dignas para estudiar y que no pueden seguir normalizando la precariedad. “La educación no solo es contenido, también es infraestructura”, señalaron durante la protesta.
Advirtieron que, de no recibir respuestas concretas en los próximos días, podrían intensificar las acciones, siempre dentro del marco pacífico, pero con mayor contundencia.
El mensaje es claro: los brazos están calientes y la calle vuelve a convertirse en escenario de reclamo. Ahora la pelota está en la cancha de las autoridades, que deberán decidir si responden con soluciones reales o con más promesas recicladas.
